Veinte años después de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Perú, la pregunta ya no es cuánto intercambian ambos países, sino qué pueden construir juntos. Esa fue la idea que recorrió el encuentro “Chile–Perú: dos décadas de integración, una agenda de futuro”, organizado por la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la Cámara Chileno Peruana de Comercio AG, que reunió a representantes del mundo académico, empresarial y diplomático.
En la instancia participó Esteban Rojas, Country Manager de Unacem Chile, como parte de un panel dedicado a las nuevas oportunidades de integración entre ambos países.
Un balance de dos décadas de relación bilateral
La jornada contó con la presencia del embajador del Perú en Chile, Peter Camino, quien destacó que el acuerdo comercial ha tenido un impacto que va más allá del intercambio de bienes, fortaleciendo los vínculos empresariales, la inversión y el empleo. Según señaló, Chile es hoy el segundo socio comercial de Perú en América Latina y aún existe espacio para profundizar la relación en ámbitos como minería, logística, conectividad y cadenas productivas.
En la apertura, Ricardo Úbeda, vicedecano de Postgrados de la Escuela de Negocios UAI, planteó que estas dos décadas permiten pasar de lo técnico y económico a una etapa de mayor confianza y cooperación. Luego, Rodrigo Moreno, vicedecano de la Facultad de Artes Liberales UAI, abordó la historia común entre ambos países como una herramienta para comprender el presente y fortalecer lo que los une.
De competir a proyectarse juntos al mundo
El panel central, moderado por Magdalena Aninat, directora del Centro de Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios UAI, reunió a Pablo García, académico de la Escuela de Negocios UAI; Jennyfer Salvo, experta en negocios internacionales, innovación y diplomacia pública; y Esteban Rojas, Country Manager de Unacem Chile. La conversación abordó oportunidades en minería, energía, mercados de capitales, infraestructura, tecnología e innovación.
Pablo García planteó que la similitud entre las estructuras productivas de ambos países puede ser una fortaleza y no un límite, y que el desafío de las próximas décadas debe entenderse como una agenda compartida frente a la transición energética y las transformaciones geopolíticas. Jennyfer Salvo, por su parte, propuso explorar iniciativas conjuntas de innovación minera que aprovechen las capacidades presentes en ambos mercados.
Desde la experiencia empresarial, Esteban Rojas coincidió en la necesidad de avanzar hacia una relación de mayor complementariedad. A su juicio, el futuro no pasa por definir qué le vende un país al otro, sino porque Chile y Perú “le vamos a vender juntos al mundo”.
Al cierre, los panelistas coincidieron en la importancia de seguir construyendo confianza, facilitar el reconocimiento de estándares entre ambos países y mantener espacios permanentes de conversación entre empresas, autoridades y academia.
Una integración que vivimos en nuestra operación
Para Unacem Chile, esta conversación tiene un sentido concreto. Como parte del Grupo UNACEM, conglomerado de origen peruano con más de 100 años de trayectoria y presencia en Perú, Ecuador, Colombia, Estados Unidos y Chile, nuestra historia en el país es en sí misma un ejemplo de integración.
Esta articulación regional nos permite compartir experiencias, generar sinergias y contribuir, desde la industria del cemento y el hormigón, al desarrollo de infraestructura y al crecimiento sostenible de los territorios donde operamos.
Agradecemos a la Universidad Adolfo Ibáñez y a la Cámara Chileno Peruana de Comercio AG por impulsar estos espacios de diálogo. Dos décadas de integración dejan una base sólida; lo que viene es decidir cómo seguir construyendo, juntos, una visión compartida de futuro.


